Manifiesto por la Vida: Un Llamado Urgente desde la Academia ante la COP30
Hacia un cuidado genuino de nuestra Casa Común
Yo, profesora investigadora universitaria, me dirijo a ustedes no solo con la autoridad que me da la ciencia, sino con la responsabilidad moral que compartimos como habitantes de este planeta. Hablo desde América Latina, un continente que es, a la vez, cuna de una biodiversidad vital para el mundo y víctima de una profunda injusticia climática.
La celebración de la COP30 en Belém do Pará no es un evento diplomático más; es un símbolo y, quizás, nuestra última oportunidad. Por primera vez, el mundo se reunirá a negociar en el corazón de la Amazonía, un bioma que se acerca peligrosamente a su punto de no retorno.
El artículo que nos convoca (Peña & Peña, 2025) lo define con claridad: la Amazonía no puede ser un exótico telón de fondo para la inacción climática. Debe ser reconocida como un sujeto político, un actor cuyas voces, saberes y realidades deben guiar las negociaciones.
La injusticia climática en Nuestra Casa Común Latinoamericana
Nuestra Casa Común está herida. En América Latina, está herida se llama injusticia. Vemos cómo nuestras comunidades indígenas y locales, guardianes ancestrales de los bosques, son desplazados. Vemos cómo los habitantes de las ciudades amazónicas—más del 70% de la población de la región—viven en una paradoja estructural, careciendo de saneamiento básico mientras el mundo debate cómo «salvar la selva». Vemos cómo las sequías e incendios, agravados por un modelo de desarrollo impuesto desde el Norte Global, castigan desproporcionadamente a los más vulnerables.
No podemos hablar de cuidar la Casa Común si ignoramos el clamor de quienes la habitan. La justicia climática no es una negociación paralela; es el prerrequisito para cualquier acción climática significativa
Un llamado a la acción para los líderes mundiales en la COP30
La Amazonía, como sede de la COP30, saca el debate de lo abstracto y lo confronta con la realidad palpable. El tiempo de las palabras, de las arquitecturas de acuerdos, ha terminado. La diplomacia brasileña busca una implementación acelerada y fortalecida, y el mundo debe responder.
Como investigadora de las ciencias humanas y ciudadana de esta Casa Común solicito a los líderes mundiales que se reunirán en Belém:
Detener la hipocresía fósil: Pongan fin, de manera inmediata, a todos los subsidios y la exploración de nuevos combustibles fósiles. No se puede financiar la destrucción de la Amazonía con una mano mientras se firman acuerdos para protegerla con la otra.
Pagar la deuda climática y ecológica: Cumplan con sus compromisos de financiación. Capitalicen de forma robusta y accesible el Fondo de Pérdidas y Daños. Esto no es caridad; es una reparación histórica y una inversión en nuestra supervivencia colectiva.
Escuchar a la Amazonía como sujeto político: Abandonen las soluciones neocoloniales. Las respuestas deben nacer de la región, de sus pueblos, de sus científicos y de sus ciudades. Reconozcan y titulen los territorios indígenas, pues ellos son los verdaderos protectores del bioma.
Implementar, no solo negociar: La COP30 debe ser la COP de la implementación. Exigimos compromisos (NDCs) que estén verdaderamente alineados con la ciencia del 1.5°C y mecanismos vinculantes para asegurar su cumplimiento.
Mi compromiso personal desde la Universidad Católica Andrés Bello
Como profesora e investigadora de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), no puedo ser una espectadora neutral. Asumo mi responsabilidad en el cuidado activo de la Casa Común y me comprometo a:
Desde la docencia: Formar a los estudiantes de Educación mención Ciencias Pedagógicas y los participantes del Programa de Estudios Avanzados del ITER denominado Pacto Educativo Global, no solo en la excelencia técnica, sino en la ecología integral. He venido integrando en las cátedras de: Pedagogía Comparada, Métodos de Investigación I, Métodos de Investigación II y Magisterio Pastoral y Educativo la urgencia de la justicia climática y la ética del cuidado, para que sean líderes capaces de sanar las fracturas sociales y ambientales. Una muestra de los frutos fue la participación en Post-crisis contours of the world economy: From fragmetation to a New World Order en Ucrania sobre un tema de interés: Double empowerment: synergy between higher education and medicinal plant knowledge for indigenous women’s autonomy and justice. Hace un par de años mis estudiantes también han venido participando activamente a través de las actividades con el Festival Internacional de Cine y Video Verde de Venezuela (Festiverd) desde reflexiones y aportes de interés sobre la convivencia entre las especies, derivándose experiencias en revistas de Educación Latinoamericanas: Reseña de Festiverd en espacios universitarios, Fortaleciendo la ciudadanía desde el acompañamiento pastoral.
Es necesario pensar en cuánto podemos estudiar, reflexionar y escribir sobre nuestra madre tierra siempre que seamos docentes sensibles al cuidado, la conservación y la búsqueda de alianzas en nuestro ejercicio de ciudadanía.
Desde la investigación: Orientar proyectos de investigación a la búsqueda de soluciones concretas para las comunidades más vulnerables de Venezuela y América Latina. Aquí el fortalecimiento de las competencias investigativas de mis estudiantes también contribuirá en ello.
Se trata de avivar el espíritu de búsqueda, descubrimiento y aporte. Parte de mis recientes publicaciones ofrecen marcos de reflexión teórica en cuanto a la alfabetización climática: Cuando el cerro se vino abajo: construcción de los riesgos en el caso de la Tragedia de Vargas (2025); Arte Reciclado en las escuelas: entre cambios y necesidades (2025), Energías renovables: mirada a Venezuela (2025), ¿Cuánta agua consume la IA? (2025) y Festivais de cinema ambiental e sua gestão. Uma abordagem de seus diretores (2024), Aun así, siento que necesito internarme más en las problemáticas ambientales desde la participación más activa del estudiantado. Ellos son nuestros relevos, y si bien, encontrarán en mí a una guía es necesario prepararlos más ante el acento exacerbado del antropocentrismo. La investigación no será solo sobre la crisis, sino contra la crisis, buscando fortalecer la resiliencia comunitaria y dar voz a quienes han sido silenciados.
Desde la extensión: Llevar el conocimiento de la universidad más allá de sus muros. Trabajaré activamente con la sociedad civil, las comunidades locales y otros actores para construir capacidades, promover la alfabetización climática y aplicar soluciones sostenibles que respeten la dignidad humana y la integridad de la creación. Me encantaría convivir en comunidades indígenas y aprender de ellas lo que hasta ahora hemos ido documentando en el proyecto COIL de plantas medicinales. Más que una ilusión, es un compromiso. He aprendido a ver con respeto la sabiduría ancestral.
La COP30 en Belém no será un éxito si solo produce documentos. Será un éxito si el mundo finalmente escucha el doble clamor de nuestra Casa Común: el grito de la Tierra herida y el grito de los pobres abandonados.
La Amazonía no es un objeto a ser salvado desde lejos; es un actor político que exige protagonismo.
Líderes del mundo: ¡escuchen y actúen!
Confío en la belleza y el alcance de las palabras amorosas y racionales de quienes habitamos esta tierra y no queremos más daños. Reciban pues este clamor de quienes nos interpelamos constantemente en cambiar e impactar de modo positivo a nuestro único hogar.
Claritza Arlenet Peña Zerpa.